Los hombres hemos evolucionado. Si bien ya no hay que cazar para conseguir el alimento todavía hay que buscar nuestro sustento y el de nuestra familia. Ya no es con arco y flecha o enfrentandonos cuerpo a cuerpo con el animal. Ahora es maletin en mano o tal vez con una computadora u otra herramienta, pero siempre con el uso de la palabra y la conversación por delante.
Lo interesante del asunto es que siempre seguimos en competencia, en una competencia estupida por definir quién es el mejor macho de la manada (si es que hay una manada como tal). No hay nada mas humillante para un hombre que sentirse debil ante un similar. Quizas uno mismo pueda decirse que no hay problema, que cada uno de nosotros tenemos otras cualidades y si careces de un atributo es porque tienes otro que se lleva por los cachos a cualquiera en otro terreno. En eso no hemos evolucionado.
La sociedad o mejor dicho: las mujeres que nos forman y nos educan en una sociedad machista, llamense madres, novias o esposas tienen una enorme necesidad de sentirse orgullosas y protegidas por sus hombres y si notan alguna señal de sentimentalismo al principio dicen: “El si es lindo” pero mas allá de eso lo consideran un hombre debil y siguen su camino prefiriendo a aquellos que ocultan su temores a través de la patanería y una imágen de macho dominante.
Yo creo que así como las mujeres han luchado por lo que desde un principio se llamó liberación femenina, los hombres también estamos evolucionando y tenemos la necesidad de expresar lo que uno lleva por dentro. Es un riesgo, pues así como a las mujeres liberadas las tildan de marimachas a los nuevos hombres nos tildan de amanerados, gay u homosexuales.
Existe una nueva generación de hombres que nos gusta ser atentos con las mujeres, darles un cumplido cuando se han cambiado la imagen o simplemente amanecieron ese día con un “no se que” que las hace mas atractivas. Habemos hombres que aunque nos guste compartir los gastos todavía nos agrada abrirle la puerta y cederle el paso a las damas. Que podemos llorar con una película o una canción que nos toque el alma. 
Tal vez esas cualidades sean las que las mujeres esperan de un amigo, pero no siempre es la que buscan en el amante. Y lo digo mas allá de lo que representa la relación sexual al momento de hacer amor.
Esta nueva tipología de hombres al igual que todos nuestros antecesores masculinos podemos ser exitosos, emprendedores y triunfadores, pero no necesariamente queremos o buscamos ser el heroe de la pelicula, no necesariamente necesitamos lanzarnos en “bengi” para sentir la adrenalina o tener veinte mil mujeres para demostrar nuestra hombría.
Muchas veces nos agrada disfrutar de un domingo en casa con nuestra familia NADEANDO (así le digo yo a hacer nada), tan solo aprovechar el momento para estar con nuestra compañera y aprovechando el calor de nuestro hogar, o preparando la comida especial del domingo.
No es que dejemos de disfrutar la vida, los paseos, las salidas o excursiones es simplemente que disfrutemos nuestro día a día para saborear la felicidad.
Por otra parte, ésta nueva generación de hombres necesita sentirse orgulloso también de su compañera, sentir que la admira por sus actos, decisiones, inteligencia y no solo por su belleza física, la cual en mayoria de los casos logra tenerla muy bien enmarcada con su belleza espiritual.
Es mas una cuestión de compañerismo uno al lado del otro y no esa relación que la mujer se debe al hombre porque ese es el orden divino impuesto por Dios, donde el hombre es la cabeza de la familia y la mujer debe someterse a todas sus decisiones.
Los hombres tenemos derechos también a disfrutar de nuestra casa, y no solamente a ser proveedores de alimento y bienestar. Los hombres también amamos a nuestros hijos aunque no los hayamos parido o no les hayamos dado nuestro cuerpo como incubadora durante 9 meses. Nosotros tambiém les dimos la vida y nuestro amor por ellos no tiene argumento ni excusa, simplemente nace de nuestros corazones y ya.
Si es cierto, somos varones y como tal nuestras hormonas nos hacen reaccionar de una u otra forma la mayoría de las veces, pero también somos humanos y tenemos sentimientos. No veo que de malo pueda tener que los expresemos. Yo no soy menos hombre por decir lo que siento cuando lo quiero decir.
Nalt 13-01-2008
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