Posteado por: Néstor Augusto León Torrealba | 12 marzo, 2017

Otra realidad…


Hoy mas que nunca quisiera creer que es cierta esa teoría de los multiversos o universos paralelos que concibe que puedan existir diferentes realidades desarrollándose al mismo tiempo, a través de distintas líneas de espacio-tiempo bifurcándose en un universo infinito que se expande eternamente.

Si eso fuera cierto, en este momento probablemente pudiera estar transcurriendo con toda normalidad, otra realidad en la que no estuviéramos atravesando por este torbellino de sentimientos y emociones que nos embargan.

Otra realidad en la que nada de lo que estamos viviendo, estuviera pasando y las personas que aún deberían estar con nosotros, continuarían con su vida, con sus planes y luchando por sus sueños.

Una realidad en la que Barbara prosigue con su vida, con sus estudios y con sus proyectos, viviendo todas esas experiencias que le correspondían vivir y no entendemos porque no lo esta haciendo.IMG-20160704-WA0006

Una realidad en la que mi hermana no sufre ese desgarrador dolor que nada podemos hacer por apaciguar.

Una realidad en la que mi cuñado y mi sobrino no tienen que lidiar con ese inmenso vacío que ha dejado su ausencia.

Una realidad en la que todos quienes la queremos y extrañamos, podamos verla crecer y evolucionar para convertirse en esa espectacular mujer, autentica y emprendedora que desde siempre mostró que iba a ser.

Te extraño hija…y con todo mi corazón quiero creer  que existe otra realidad en la que aún estas con nosotros. Sana, hermosa, fuerte, bella e inteligente como siempre ha debido ser.
Dios te bendiga.
Posteado por: Néstor Augusto León Torrealba | 10 enero, 2017

Mas que solo gorras de béisbol..


Unos de los primeros trabajos que tuve, consistía en pegarle el botón a las gorras deportivas de béisbol que hacían en una fábrica de uniformes deportivos que quedaba cerca de mi casa. Tenía tan sólo unos once años y fue luego que ya no pudimos seguir trabajando con papá, vendiendo en los mercados populares de Valencia. En este nuevo trabajo, me pagaban 4,50 Bs., por cada docena de gorras que preparaba, ordenaba y empacaba. Lo cual para principios de 1983 era equivalente a 1 dólar. Claro que yo no lo sabía. Sólo sabía que eso cada día servía menos para ayudar con los gastos de la casa y nunca me sirvió para comprar esa bicicleta que nunca me compré. Aunque fue de mucha utilidad porque me sirvió para forjar mi carácter. Sobre todo porque cada viaje de camino del taller a mi casa o viceversa, para buscar o llevar la enorme bolsa negra que contenía las gorras, representaba el suplicio de escuchar las burlas de los niños que desde las ventanas de los edificios del bloque 3 me gritaban cada vez. Ahora lo llaman bullying pero en esos días no era relevante para muchas personas. Este fin de semana hice nuevamente ese recorrido después de mucho tiempo, pero esta vez viajando en mi auto y no pude evitar ver nuevamente a ese niño gordito en pantalones cortos y rodillas sucias que llevaba con esfuerzo en su hombro un gran paquete. Sólo que esta vez él también me pudo ver a mi y me sonrió. Creo que entendió que todo ese esfuerzo bien valdría la pena.

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Posteado por: Néstor Augusto León Torrealba | 8 enero, 2017

En Tenjo – Cundinamarca


Hace 14 años tuve la oportunidad de vivir por primera vez fuera de mi país y me tocó hacerlo en Colombia, pero no en Bogotá, sino en una finca en Tenjo.

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Uno de los municipios del departamento de Cundinamarca que está ubicado a unos 37 km., de Bogotá. Fue una experiencia de vida espectacular que me permitió conocer y compartir con gente espectacular, amable y cordial que recuerdo con mucho cariño. En esta foto estoy sentado en las escaleras de la entrada de su antigua catedral. 

Posteado por: Néstor Augusto León Torrealba | 4 diciembre, 2016

Cuidado con la felicidad.


​Si, ten cuidado con la felicidad, pues por ser etérea, efímera y escurridiza. Puede esconderse en tu cotidianeidad y pasar desapercibida.

Y si decides salir a buscarla cuando se encuentra camuflajedada entre esos pequeños detalles aparentemente insignificantes de tu día a día, pudieras perder tu vida intentando alcanzar algo que ha estado siempre al alcance de tu mano. Descubriéndola cuando sea tarde, pues corres el riesgo de quedarte inmerso en la perenne añoranza de aquellos tiempos pasados mejores.

Pero si por alguna razón, la descubres a tiempo y decides disfrutar cada uno de esos momentos. No caigas en la tentación de querer atraparla, intentando que se mantenga invariable a través de toda tu vida, pues puedes sufrir la inminente frustración de entender que todo cambia constantemente.

Sin embargo, es allí, en esas posibilidades de cambio que debes disfrutar de esos múltiples momentos de felicidad que van construyendo tus experiencias de vida.

Por lo que nunca debes dejar de preguntarte ¿eres felíz?

Te impresionaras la gran cantidad de veces que tu respuesta será: Si.

Posteado por: Néstor Augusto León Torrealba | 8 septiembre, 2016

Un rostro. Miles de circunstancias y recuerdos.


Es extraño reconocer en mí los rasgos de su rostro cada mañana en el espejo. Un rostro que dejé de ver hace mas de 30 años, y que se iba desdibujando en mi memoria con el paso del tiempo, pero que he logrado recuperar al dejar de pensar como hijo y empezar a ver la vida mas como padre.

Reconozco que durante mucho tiempo, la rabia por su ausencia me servía de impulso para afrontar las situaciones de la vida, con una estoica posición de auto convencimiento, de que yo podía sólo con cualquier cosa que me propusiera. Aunque la realidad era que estaba molesto con él y lo culpaba por no haberme brindado la oportunidad de conocerlo como lo pudieron haber conocido mis hermanos mayores. E incluso me parecía irresponsable de su parte, que haya decidido ser nuevamente padre cuando por su edad, tal vez ya debía solo ser abuelo.

Es extraño reconocer los rasgos de su rostro en mi cara cada mañana. Un rostro que cada día logro ver con mas claridad en mis recuerdos. Permitiéndome no solo perdonarle por todas esas cosas de las cuáles él no tenía culpa alguna, sino también perdonarme a mi mismo, por sentirme culpable por esos sentimientos irracionales que se fueron desarrollando en mí desde muy temprana edad.

Afortunadamente hoy me siento muy agradecido con él por sus enseñanzas y por su ejemplo. Tal vez no fue exactamente el mismo padre que conocieron mis hermanos, pero fue el mejor padre que yo pudiera tener, y mi vida a su lado, el mas firme fundamento para convertirme en el hombre que soy hoy en día y en el mejor padre que pueda llegar a ser para mi hijos a largo de nuestras vidas juntos.

Hoy en día entiendo cada vez más sus preocupaciones y angustias a través de las mías, y vivo su mismo cansancio al llegar a casa al final de cada jornada, de la misma forma que él lo vivía. Pero también comprendo mas sus ideas, proyectos e inventos a través de la visión de mis propios planes y proyectos de vida, y revivo un día tras otro, la misma alegría de disfrutar de ese abrazo y ese “te amo” tan incondicional como espontaneo que solo los hijos saben brindar. Solo que ya no los disfruto como hijo, sino como padre.

Tal vez tenga razón Jorge Luis Borges, cuando respecto a la muerte de un hombre se preguntaba y al tiempo se respondía:

“¿Qué es la muerte de un hombre? Con él muere una cara que no se repetirá …Cada hombre tiene su cara única y con él mueren miles de circunstancias, miles de recuerdos. Recuerdos de infancia y rasgos humanos, demasiado humanos”.

Aunque pienso que los rasgos de la cara de un hombre, si pueden repetirse en los rostros de sus descendientes, concuerdo con Jorge Luis Borges, tal vez desde la perspectiva de que un hombre no está realmente muerto, si le sobreviven sus rasgos y quizás, hasta algunos de sus miles de circunstancias o recuerdos…y si es así: Mi padre sigue vivo, no solo a través de mi. Sino también a través de mis hermanos, mis sobrinos y mis hijos.

Néstor León T.

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Guillermo León León

Posteado por: Néstor Augusto León Torrealba | 3 septiembre, 2016

Hoy entendí porque volaba “Cuando era niño”


Resulta que mientras le cantaba su acostumbrada canción para dormir a mi pequeño Samuel de cinco años. Empecé a recordar “Cuando era niño”, pero no cuando era niño específicamente, sino la canción “Cuando era niño” compuesta por “el pollo” Sifuentes y que Delia interpretó en el Festival de la OTI de 1979, representando a Venezuela.

Entendí muchas cosas de mis recuerdos de esos días cuando apenas tendría unos siete u ocho años.

Sin darme cuenta, le estaba cantando esa canción a mi hijo y recordé como la cantaba con Ángel, mi hermano mayor y compañero de cuarto, todas las noches cuando poníamos música para dormir.

Así recordé como también yo “Cuando era niño, en mi corazón volé, en una cometa que en mi almohada dibujé”

Recordé muchas cosas que no recordaba, pero que siempre estuvieron allí. Recordé la bendición de haber compartido tan lindos recuerdos con ese hermano mayor tan importante en mi vida…y entendí porque fue que empecé a volar con mi imaginación y porque nunca debo dejar de hacerlo.

Acá les dejo en Link del vídeo original esta hermosa canción. Espero que lo disfruten. http://m.youtube.com/watch?v=K595EOLQbiw

Posteado por: Néstor Augusto León Torrealba | 1 enero, 2016

Los números de 2015


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 3.200 veces en 2015. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 53 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Posteado por: Néstor Augusto León Torrealba | 7 septiembre, 2015

Hoy he vuelto a volar…


Hoy nuevamente decidí salir a volar, después de haberlo evitado por varios años. No lo hacía desde que decidí ponerme a estudiar, en un tonto afán por buscar que mis reflexiones, tuvieran un carácter más filosófico y dejarán de parecer simples cavilaciones. Cosa que logre para efectos académicos, aunque debo reconocer que disfruto mucho cuando mis pensamientos divagan libremente sin importar su orientación axiológica, ontológica, epistemológica, o quién sabe qué otra cosa que signifique mucho pero que dice muy poco.
Si mal no recuerdo, una de las primeras veces que pude volar, fue cuando estudiaba el quinto grado. En las clases de castellano. Me escapaba por las ventanas y sobrevolaba por toda la urbanización. Observando los edificios, los arboles y a las personas que se veían diminutas desde la perspectiva de mi vuelo. Mientras disfrutaba de la agradable sensación del viento sobre mi cara. A todas estás, mi cuerpo se quedaba en clases, vigilando que nadie descubriera que yo no estaba allí. Afortunadamente, siempre tomaba la precaución de llevar atado un cordón imaginario para poder regresar, y en ningún momento, dejaba de estar pendiente para halarme de vuelta en caso de ser necesario.

Niño volandoRecuerdo que una vez casi me descubren. No porque me hayan hablado y haya tenido que responder, pues afortunadamente además de tener la habilidad de hacerme invisible para pasar desapercibido, puedo llegar a responder en automático, e incluso repetir las últimas palabras que he escuchado, a pesar de no haberlas oído. Casi me descubren, una vez que para una tarea de Artes Plásticas, nos solicitaron hacer un croquis de la zona donde vivíamos, y me emocioné tanto, dibujando con lujos de detalles como se veía el colegio y toda la urbanización desde el cielo, que todos quedaron impresionados por mi precisión y casi me quedo sin palabras para dar una explicación. Afortunadamente los pude convencer con la idea de haber usado mi imaginación.

mapsAños más tardes, ya no me arriesgaba a salir volando cuando estaba en clase. Lo hacía solo mientras dormitaba en mi casa y me daba permiso de llegar más lejos y viajar por toda la ciudad. De esa forma mi cuerpo podía quedarse dormido y yo mismo regresaba usando el cordón que llevaba atado. Lo único desagradable era la sensación de vacío que sentía cuando caía de vuelta en mi cuerpo. Pero era muy útil para buscar direcciones, pues podía ir allá antes de mandar a mi cuerpo y siempre cuando lograba llegar rápido y a tiempo. Claro que ya no necesito usar esa habilidad. Hoy solo lo hago por gusto, pues cuando necesito buscar una dirección, la busco por el google maps y rápidamente ya sé cómo llegar hasta donde quiero ir, pero es mas aburrido.

Néstor A. León T.

Posteado por: Néstor Augusto León Torrealba | 17 abril, 2013

¿Qué te estamos haciendo?


¿Qué te estamos haciendo Venezuela?

Imagen¿Cómo hemos podido hacerte estas graves heridas que tanto tardarán en sanar?

Heridas que dejaran  enormes cicatrices para recordarnos el daño irreversible que te estamos haciendo.

Todos con la misma excusa de querer hacerte libre te hemos golpeado y pisoteado hasta lograr fracturarte a la mitad.

Hemos derramado tu sangre y la de nuestros propios hermanos bajo la consigna de: yo te quiero más….

Hoy siento pena de mí y de mis hermanos, pero no la pena que se siente desde la vergüenza sino la pena que se siente desde el pesar y la tristeza por el daño que estamos causando.

Todos por igual creemos tener la razón y la tratamos de defender sin importar a quién ofendemos y hacemos daño. Sin importar si estamos insultando al hermano, al mejor amigo, al compañero incondicional o al ser más amado.

Intentando día tras día convencer al que piensa diferente con argumentos que son validos para uno pero no para todos.

Sin entender que los argumentos solo se hacen validos si se ajustan a las experiencias y vivencias que le ha tocado vivir a cada persona.

¿Cómo hemos podido actuar a ciegas siguiendo los lineamientos de aquellos quienes tienen sus propias convicciones?

¿Cómo hemos podido hacernos eco de rumores y noticias sin verificar de donde vienen  y los efectos que pueden causar en los demás?

¿Cómo nos hemos podido convertirnos en borregos que hacemos y decimos lo que nos dicen que hagamos y digamos?

¿Cómo hemos podido hacerte estas graves heridas que tanto tardarán en sanar?

¿Cómo podemos hacer para dejar de hacernos daño y volver a abrazar al hermano, al mejor amigo, al compañero incondicional o al ser más amado?

 

Posteado por: Néstor Augusto León Torrealba | 8 enero, 2013

Mis números de 2012


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 4.700 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 8 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.

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